En el desarrollo de las personas, coaching sistémico y vocación profesional están estrechamente vinculados. Por…
Comprender el síndrome de burnout y su impacto en la productividad laboral es fundamental para todas las empresas. Los directivos y gestores deben conocer las devastadoras consecuencias que conlleva el agotamiento extremo de sus empleados.
Así, el coaching sistémico se presenta como una solución efectiva para combatirlo y hacer mucho más saludable el ambiente laboral en las organizaciones.
Síndrome de burnout en la empresa: ¿por qué es tan negativo?
Hay 3 grandes síntomas del síndrome de desgaste profesional o burnout:
- Agotamiento emocional.
- Despersonalización.
- Baja realización personal en el trabajo.
Por otra parte, entre los factores que alimentan su aparición destacan la alta carga de trabajo, la falta de apoyo de los superiores y una atmósfera laboral estresante.
Cuando aparece, toda la organización está en peligro. Por eso, reconocer sus signos e indicadores, tanto a nivel individual como organizacional, es imprescindible para implementar medidas preventivas eficaces.
El burnout siempre supone un grave descenso en la productividad empresarial. Cuando los empleados están muy estresados y cansados, comienza un proceso imparable y muy preocupante:
- Disminuye el rendimiento.
- Baja la eficiencia.
- Desciende la calidad de su trabajo.
- Se reduce el compromiso con la organización.
- Se anula la capacidad de colaborar de manera efectiva con sus compañeros.
Es algo fácilmente comprensible, porque el agotamiento conlleva errores, falta de concentración, agotamiento creativo y ausentismo laboral.
Fases del síndrome de burnout
Un estudio del Ministerio de Trabajo analizó a principios de 2022 este síndrome de desgaste profesional y obtuvo una conclusión muy importante: el burnout nunca es algo repentino. En la práctica, su desarrollo atraviesa varias etapas identificables cuando se es consciente.
Estas son las 5 fases del burnout:
- Entusiasmo. Se caracteriza por la alta motivación y el compromiso del profesional, quien se encuentra predispuesto a asumir retos, responsabilidades y proyectos. Es habitual, con frecuencia, tras las nuevas contrataciones o los ascensos.
- Estancamiento. El ánimo inicial baja y, con ello, empiezan a aparecer las decepciones, las frustraciones y las desilusiones. Se da, a menudo, cuando se llevan demasiados años en el mismo cargo y con funciones idénticas.
- Frustración. Las tareas y los encargos generan cada vez más malestar. Con frecuencia, la falta de recursos solicitados, la incomunicación y una progresiva pérdida de compromiso hacen crear las sensaciones negativas.
- Apatía. El profesional siente ya un profundo desapego emocional, así como una gran indiferencia y desinterés constante por participar. Casi nunca colabora con los compañeros y se muestra indiferente en las reuniones y las tareas.
- Quemado. El agotamiento se ha cronificado y ya es total: físico, mental y emocional. El estrés y la presión se han vuelto insoportables, abruman y trastornan a cuantos los padecen. La baja médica termina siendo el desenlace habitual.
¿Cómo puede el coaching sistémico evitar el burnout en empleados?
Llegados a este punto, resulta obvio que hay que prevenir, detectar, erradicar y combatir el síndrome de desgaste profesional. El coaching sistémico para empresas se ha consolidado como una estrategia útil para conseguirlo, porque se centra en identificar y abordar tanto los síntomas individuales como las causas subyacentes a nivel organizacional.
Mediante sesiones personalizadas, ayuda a los empleados y a sus responsables a desarrollar habilidades para manejar el estrés, mejorar la comunicación en equipos de trabajo y fomentar un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal.
De esta manera, fortalecemos la resiliencia de los trabajadores y prevenimos la aparición del síndrome de burnout. Realizo sesiones donde, a partir de ejercicios y la conversación, vamos abordando los aspectos clave y necesarios para asegurar una mejora. ¡Contacta conmigo sin compromiso!