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relación con nuestra madre - coaching personal con Carles Roger Coach

La relación con nuestra madre suele dejar una huella profunda. Al fin y al cabo, es una figura esencial para el crecimiento de cualquier persona.

No solo es la que da a luz al recién nacido, sino que lo alimenta y protege durante los primeros años. Dada su relevancia, debemos comprender cómo las experiencias vividas con ellas nos influyen en la vida adulta.

La relación con nuestra madre en la construcción de la identidad adulta

Ahora que se acerca el Día de la Madre, puede ser interesante estudiar esta figura en detalle. La relación temprana con ella tiene un papel fundamental en la configuración de nuestra identidad en la edad adulta. En los primeros años de vida, el vínculo materno actúa como el principal marco de referencia, lo que influye de forma directa en cómo una persona se percibe a sí misma y al entorno que la rodea.

Si el vínculo es estable, predecible y afectivamente disponible, tiende a favorecer el desarrollo de una autoestima sólida. La persona crece con la sensación de ser valioso y digno de afecto. Esto se traduce en una mayor confianza en muestras capacidades y una alta resiliencia frente a la adversidad. Al contrario, cuando la relación es inestable, sobreprotectora o ausente, surgen dificultades en la autorregulación emocional y una percepción distorsionada del propio valor.

El vínculo con nuestra madre suele ser el primer modelo relacional. Eso significa que fundamenta los patrones y actitudes que replicaremos en nuestra vida adulta, sea de forma consciente o inconsciente. La manera en la que gestionamos la cercanía, el conflicto o la autonomía se basa en esas experiencias tempranas. Por ejemplo, si experimentamos un apego seguro, tenderemos a construir relaciones equilibradas, en vez de optar por conductas evitativas o dependientes.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que los patrones mencionados no son inmutables. La identidad adulta es dinámica y puede reconfigurarse a través de la reflexión, la experiencia y el trabajo personal.

Patrones invisibles de nuestra madre que repetimos sin darnos cuenta

Buena parte de nuestro comportamiento se cimienta sobre patrones invisibles, que hemos interiorizado del sistema familiar en el que hemos crecido. De hecho, la relación con nuestra madre conforma diferentes patrones que tenderemos a seguir. Estos se manifiestan a través de creencias, mandatos y dinámicas relacionales que operan sin que nos demos cuenta. 

El coaching sistémico estudia cómo las madres nos afectan en los primeros años de vida. Ellas son las que nos transmiten los esquemas a través de sus palabras, actitudes y expectativas. Tales mandatos, que asumimos en la infancia, pueden convertirse en limitaciones en la vida adulta, afectando la vida en los distintos ámbitos: personal, laboral, social, relaciones de pareja

En definitiva, la relación con nuestra madre es esencial para configurar quienes somos. Pero si sientes que la relación con tu madre no te ha transmitido patrones saludables, contacta conmigo y los identificaremos para que puedas tomar conciencia de ellos.

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